Si tu hijo presenta resfriado hace algunos días, presenta fiebre y molestia o dolor en el oído, mantente atento. La mala noticia es que muy probablemente se trate de una otitis, como es llamada por los médicos; la cual, es la segunda infección más común en la infancia – hasta los cinco años de edad, alrededor de 70% de los niños la sufren. La buena es que, aún siendo muy incómoda, puede ser rápidamente resuelta con el tratamiento adecuado. Muchas veces, por estar asociada a la gripe o los resfriados, es difícil diagnosticar el dolor de oído, sobre todo cuando el niño todavía no habla. Por eso, vale la pena estar atento a algunos de los síntomas: además de la fiebre, el dolor y la irritación, los pequeños suelen también tener dificultades para tragar.

Lo que necesita saber en relación al dolor en el oído en los niños

  • No todos los niños sienten el dolor de la misma manera.
  • En los días posteriores a alguna situación dolorosa, el dolor debe haberse aliviado y no empeorado.
  • Los analgésicos ayudan a aliviar el dolor en el niño.
  • Consolar a un niño contribuye a relajarlo y aliviar el dolor.
  • Distraer al niño contribuye al alivio del dolor.
  • El consuelo y la distracción pueden ser tan importantes como la administración de medicamentos.

Evaluación del dolor: ¿cómo saber si el niño tiene dolor

A veces, el niño podría señalar la parte del cuerpo que le duele o tratar de protegerla. Si el niño no se queja de dolor, puedes preguntarle cuál es la intensidad del dolor que siente.

Si el niño tiene más edad, puede utilizar una escala de 0 a 10 con el fin de saber cuál es la intensidad del dolor. También es posible utilizar una escala con palabras pidiendo al niño decir si duele un poco, moderadamente o mucho.

Algunos niños no se quejan

El niño puede no ser capaz de explicar o hablar sobre el dolor que siente. Ten en cuenta esto  y buscar sacar tus propias conclusiones. En general, los padres saben cuando el niño tiene dolor.

Control del dolor: el alivio del dolor infantil en casa con analgésicos

No esperes más para dar analgésicos al niño.

Los analgésicos funcionan mejor cuando son administrados a los niños en los momentos en que todavía no sufre de demasiado dolor. Si tardan en ser administrados, podrá llevar más tiempo que los dolores desaparezcan.

La cantidad de analgésico a administrar depende de la edad y del peso del niño. Si el hospital te dio una receta, sigue las instrucciones que te fueron dadas por el médico o farmacéutico.

Debes mantenerte atento a los posibles efectos secundarios del medicamento. Para obtener información sobre los efectos secundarios, ponte en contacto con el médico, la enfermera o el farmacéutico.

Hay muchas especies diferentes de analgésicos, entre ellos:

Acetaminofeno

Las marcas más comunes de acetaminofeno son Tylenol y Tempra, dos nombres diferentes para el mismo medicamento. Si tu niño tiene dolor leve, puedes darle acetaminofeno con regularidad cada cuatro horas. El acetaminofén es un medicamento seguro para los niños y, tal como se indica en el envase, no producirá grandes efectos secundarios.

Ibuprofeno

Para casos en que se presenta mayor dolor, es útil tomar en conjunto el ibuprofeno y el acetaminofeno.

Otros analgésicos

La enfermera de servicios generales, de nivel avanzado o el médico pueden indicar o prescribir otros analgésicos para el niño. Para ello, deberás saber cómo y cuándo se deben administrar dichos medicamentos. Puedes recibir instrucciones que te indicarán que estos medicamentos pueden, o no, ser administrados en conjunto con el acetaminofeno. También pueden ser recetados opioides (analgésicos fuertes) para el dolor de moderados a intensos. La morfina, hidromorfona y la oxicodona son opioides. Sigue atentamente los consejos recibidos en relación a los medicamentos de la manera indicada y, si tienes alguna pregunta, ponte en contacto con el médico del niño o el farmacéutico.

Cómo saber cuál es el estado del niño (revalorización del dolor)

Después de haber experimentado medidas para aliviar el dolor del niño, es importante comprobar si ha habido cambios en el dolor. Para comprobarlo:

Pídele al niño que te diga la intensidad del dolor indicada en la escala de 0 a 10, o "me duele un poco", "duele mucho". Además, observa atentamente la forma en que reacciona.

Si el niño aún siente dolor, pide la opinión del pediatra.

Si la combinación de analgésicos, consuelo físico y distracciones psicológicas no ayudan a aliviar el dolor, deberás ponerte en contacto de nuevo con el médico.